Un detalle que marca la diferencia: no hornees los cupcakes en la parte más alta del horno. Mejor colócalos en la rejilla del medio o un poquito más abajo. Eso ayuda a que suban parejos y no se quemen por encima antes de cocinarse por dentro. Y si puedes, evita abrir el horno antes de los 20 minutos… cuesta, pero vale la pena.